

Todos los mexicanos deberíamos saber que José Guadalupe Posada creó a La Catrina, la muerte elegantemente vestida, que se paseaba al lado de ricos y pobres que camina al lado de Don Porfirio, y sobre todo la catrina es el personaje que tarde o temprano –todavía- ha de cargar con todos nosotros. Luego de este breviario cultural no deja de ser irónico que el huracán que destruyo Nueva Orleans tuviera por nombre Katrina, homófono de Catrina.
Otra cosa que causa admiración es el hecho de que bomberos, policías, militares y gente que se había ofrecido a ayudar, o que tiene la obligación de hacerlo, empieza a mostrar reticencia a ir a esta ciudad –lo que quedo de ella- pues dicen que huele mal, tiene que oler a lo que huele una ciudad en estas circunstancias a cadáver podrido, agua estancada y a escombros. Han mandado soldados que antes estaban destacados en Irak para poner orden en una ciudad donde lo único que quedo fue el caos, infantes que tienen orden de tirar a matar a todo aquel que saqueé la ciudad, infantes que deben ser amantes de jalar el gatillo, como si los dueños de las cosas que se “roban” fueran a regresar por su televisión y demás pertenencias, o como si los civiles que quedaron pudieran aguantar el hambre por días y evitar la instintiva reacción de buscar comida en lugares que no les pertenecen, a lo mejor piensan que pueden encontrar un super abierto en los escombros de la ciudad.
Hoy nuestros vecinos del norte saben lo que es que una de sus ciudades este destruida y sobre todo que los mayores afectados de esta catástrofe sean civiles. Ahora saben lo que sintieron en Berlín cuando fue tomada o el estado en que quedó Bremen después de ser arrasada por los bombardeos aliados, por no hablar de Hiroshima y Nagasaki que fueron vaporizadas de la faz del planeta. Les preocupa la sangre que fue vertida, pues en esta ocasión fue la suya, no fue Bagdad bombardeada de noche sin cesar ni un paraje de la selva de Vietnam o la ciudad de Panamá antes de que arrestaran a Noriega. Quizá esto no hubiese ocurrido si hubieran construido los diques que se necesitaban para una situación como esta, sin embargo tuvieron otras prioridades: la guerra.
Ojalá que la proxima vez que el presidente gringo de turno piense en bombardear a alguien recuerde que estas imagenes son de su propio país.
P.D. Dicen que Nueva Orleans es bonita durante el
mardi gras. ¡Ups! ¡Ya no existe Nueva Orleans! No como era al menos.